miércoles, 5 de diciembre de 2007

No merece la pena

Hablemos de los malentendidos.

¿Qué es un mal-entendido exactamente? Curiosa morfología. Pero partamos de bases comprobables para todos.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

Malentendido:1. m. Mala interpretación, equivocación en el entendimiento de algo.

Y es que ¡no hay nada como este maravilloso libro!

Según la RAE, tenemos una mala interpretación de algo, se entiende. Una equivocación, un error en el contexto del entendimiento, de la interpretación.
Si
yo me equivoco haciendo por ejemplo un ejercicio, tendremos un mal ejercicio, una equivocación en el hacer del ejercicio. Pero ¿quién se equivoca? Me equivoco yo, el que ha tenido el error, el fallo, la equivocación; es mi error en entenderlo de esa manera, el darle esa interpretación. Pero, es interpretación, ¿está mal?; o simplemente no concuerda con la de la mayoría de la gente.


Todos sabemos que el Sol sale y por el Este. Si alguien viniera y te dijese que el Sol sale por el Oeste, tú ¿qué dirías? Seguro, que está equivocado, y si me apuras que es comprobable mediante experimentos científicos, y que, en fin, todo el mundo lo sabe ¿no?


Pero qué tal si nos cambiamos de contexto, si nos adentramos en el ámbito de las cosas no probables, sólo en lo que tú crees o incluso crees saber, pero no hay forma de probarlo. Por ejemplo en alguna discusión; si alguien defiende que aquel día el coche estaba aparcado en la acera de la derecha, mientras que el otro dice que en la izquierda. A simple vista puede parecer una estupidez, pero imagínense, que en un lado multan, y en el otro no. Tendremos entonces a 2 personajes: sujeto A y B; discutiendo por la situación de un coche un día determinado en un intervalo de tiempo concreto que cada uno recuerda de manera distinta. Y cada uno se cierra en su creencia. ¿Quién se está equivocando? ¿Quién tiene el error? ¿Quién está malentendiendo?
Tal vez el de la derecha, él no conducía (dice uno), o tal vez tú, ¿no recuerdas bajarte sobre acera?, dice el otro; pero ninguno recuerda aquello con tanta claridad.

No quiero hacerme pesado.

Ninguno tenía razón, y ninguno la dejaba de tener. Cada uno tenía un sistema de referencia distinto. Uno el del conductor, y el otro al recoger el coche lo vio en el mismo lado, pero con perspectiva distinta. ¿A quién le darías la razón? Uno almacenó ese dato antes que el otro, el otro conducía, pero… en verdad ¿importa cualquier dato de estos? No…


Mi conclusión, acerca de los malentendidos entre personas, no son absolutos a la hora de decidir un culpable. Porque no lo hay, quizás el culpable sólo sea el sistema de referencia que hizo discutir a estos sujetos. El detalle, es que quizás no siempre se discute sobre coches, sino cosas menos importantes que acaban teniendo peores consecuencias.


Acordaos de analizar el sistema de referencia cuando discutáis, puede que os esté engañando a los dos, y el coche esté en la cochera porque vinisteis en autobús…


Porque para ese entonces, no merecerá la pena…

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